Como evitar un destete precoz

El abandono temprano de la lactancia materna puede tener motivos sociales y personales. Sin embargo, la mayoría de las causas están relacionadas con la falta de información adecuada para cada caso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la lactancia materna:

• Comience en la primera hora de vida.
• Sea exclusiva durante los seis primeros meses.
• Sea complementaria hasta los dos años de edad.

Algunos de los motivos más frecuentes de un destete precoz se manifiestan, por lo general, con las siguientes frases:

1. “Si trabajo, no puedo amamantar”.
2. “El bebé no quiere más teta”.
3. “Tengo poca leche”.

1. “Si trabajo, no puedo amamantar”
Al retomar el trabajo, muchas mamás no logran combinar la rutina laboral con la lactancia materna. Por esta razón, existe un alto índice de bebés que, a los tres meses o incluso antes, comienzan a alimentarse con leche artificial.

Sin embargo, con paciencia y voluntad, la mamá puede extraerse leche materna entre tomas, por ejemplo. Lo ideal es comenzar unos quince días antes de que finalice la licencia laboral, almacenar la leche extraída y luego dársela al bebé mientras la madre está en su trabajo. Incluso hay normas legales para que la mujer pueda destinar unos minutos de la jornada laboral para continuar con la lactancia materna.

De todas maneras, esta situación es un motivo de preocupación en muchas mamás, y el estado de ánimo también influye en la lactancia. Por este motivo, es recomendable asesorarse y consultar con un especialista.

2. “El bebé no quiere más teta”
Después de las primeras semanas de lactancia, es común que nuestro bebé no pida el pecho tan seguido. Esta nueva conducta puede interpretarse como falta de apetito o incluso como un rechazo si hacemos una comparación con la demanda que el niño requería al comienzo, cuando las tomas eran más largas y frecuentes.

Sin embargo, este cambio se debe a que el bebé se ha convertido en un experto de la succión, e incluso la mamá tiene más confianza al momento de ofrecerle el pecho. En consecuencia, el bebé precisa menos tiempo para extraer la leche necesaria.

3. “Tengo poca leche”
Al notar los pechos blandos, las madres comienzan a creer que producen cantidad insuficiente de leche.

Sin embargo, es lógico que la producción baje. No es lo mismo el primer período, en el que la mamá pasa mucho tiempo amamantando, que luego de varias semanas, en las que el bebé tiene su apetito más regularizado e incluso posee horarios de sueño más establecidos.

Con respecto al organismo de la mamá, la glándula mamaria ya es capaz de fabricar la leche al momento que el bebé la necesita.

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