Momento cero: mi amor, tengo algo que contarte

Una hermosa noticia despierta en tu vida una fuerte emoción: ¡pronto serás papá! Y una extraña mezcla de sensaciones simultáneas da paso a nueve meses de espera, ternura y sensibilidad.

Momento cero del embarazo-2

Como si fuera el primer día de clases, es normal que a la felicidad se le sume una cierta ansiedad.

¿Cómo será la espera de tu hijo? ¿Y su llegada? Muy probablemente también te preguntes: ¿Hasta dónde ese embarazo -con sus sensaciones, expectativas y angustias pasajeras- es algo que pueden vivir plenamente los dos? La respuesta es sencilla: el límite no existe. Todo dependerá de que puedan enfrentar este desafío lo más estrechamente unidos posible.

La vida en camino

La promesa de un hijo no es sólo el anuncio de una responsabilidad sino también la oportunidad de descubrir aspectos desconocidos de los dos. La vida en pareja cambiará porque encontrarán nuevos significados del verbo compartir. Ya no se trata sólo de ti y de ella: las expectativas girarán en torno al hijo que llegará pronto, y eso –además de ilusiones, fantasías y proyectos- implica atravesar el camino del embarazo compartiendo cada momento.

Embarazados: una materia de a dos.

Aunque la gestación sea un proceso biológico exclusivo de la mujer, también tú puedes sentirlo. Existen muchos casos de parejas en las que los varones, al haber desarrollado un vínculo intenso con los cambios en el cuerpo de su mujer, llegan inclusive a sentir síntomas del embarazo tan habituales como las náuseas. Claro que no necesariamente se trata de que participes de esa manera, pero sí de quetú también disfrutes estos meses tan especiales. Poner tus manos en su panza con frecuencia, para ir reconociendo tú mismo los cambios, es una manera encantadora de compartir y seguir de cerca el crecimiento de tu futuro hijo.

Así pues, pídele a tu pareja que te cuente qué siente, que te describa sus sensaciones a medida que el tiempo avanza, que te explique cómo es sentir las primeras pataditas del bebé. También puedes acompañarla a sus chequeos médicos, escuchar sus inquietudes y prestar atención a las palabras del médico: no sólo podrás contenerla mejor a ella sino que tú también comprenderás de otra forma cada uno de los sucesos que vayan ocurriendo.

Juntos vayan a comprar ropita para el bebé y a elegir sus primeros juguetes. Así, de a poco, y -especialmente- de a dos, irán adentrándose en el mundo de la paternidad y la maternidad.

La Escuela te acompaña en la aventura de ser papá. ¡Continúa aprendiendo!

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